Billy Elliot, la historia de un padre.

   En el año 2000 se estrenó la película Billy Elliot. El guión cuenta la peripecia de un niño -Billy- que quiere ser bailarín y que tras muchos contratiempos lo consigue; no obstante, la historia que hay detrás es realmente la del padre.

   bLa película, al revés que muchas otras, no está inspirada en ningún libro sino que lo inspiró después al autor Melvin Burguess. El guión de Lee Hall se centra en la época de los años 80 en Gran Bretaña, en los episodios de las huelgas de mineros que forzaron un pulso a la entonces Primer Ministro Margareth Thatcher. Billy (Jamie Bell) vive con su padre Jackie (Gary Lewis), viudo que se ocupa de la educación de sus dos hijos Billy y Tony. Jackie intenta que Billy practique el boxeo, pero el niño prefiere el baile y se dedica a él a escondidas.

   En el film se abordan dos temores que rondan al padre del niño: la pobreza y la orientación afectiva. Jackie teme que su hijo no encuentre la forma de subsistir, y además le preocupa -de forma infundada- que el baile influya en las tendencias de un hijo entrante en la pubertad. Cuando, tras varias contrariedades, el padre descubre que su hijo tiene talento, se convierte en un apoyo para él e intenta ayudarle a que encuentre su camino en el arte. La escena final de la película resume en un gesto la admiración, orgullo y sentido protector residual que un padre puede sentir al ver cómo su hijo consigue la perfección en un instante excelso. Realmente, si tenemos en cuenta la sociedad que refleja la obra, debemos admitir que si bien Billy hace un recorrido duro hasta convertirse en bailarín, es su padre quien ha recorrido un trayecto aún más árido.

   Es así que la película tiene una doble lectura según que el espectador tenga la edad de Billy o la del padre Jackie. Esa relativa complejidad puede que sea lo que haya hecho que la cinta no obtuviera ningún premio importante ni en los Oscar de Hollywood ni en los Globos de Oro estadounidenses, a pesar de haber tenido importantes nominaciones (que no incluían la de mejor actor). Sí resultó muy galardonada, por el contrario, con sus 11 premios BAFTA de la Academia Británica (incluyendo al mejor actor en Jamie Bell), así como en los premios SAG (sindicato de actores de EEUU, repitiendo el de mejor actor).

   Afortunadamente, la película no incurre en el tópico de la dicotomía mujeres/hombres para diferenciar los personajes sensibles de los insensibles. Hay mujeres que arropan la figura dec Billy como son su abuela Nan (que fue bailarina) y su maestra (Sra. Wilkinson), pero el padre, por su parte, es quizá el personaje que más evoluciona a lo largo del guión. Por ello la película es un verdadero ejercicio de reflexión acerca de cuál es la finalidad de la educación, y qué papel tienen padres y maestros en la orientación de los niños. Parece que, si se pone por delante de todo la felicidad del ser humano, y no la propia de sus educadores, todo se acabaría viendo más claro y daría lugar a menos contradicciones.

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