El verdadero Pequeño Nicolás

En estos días los medios de comunicación hablan mucho de “El Pequeño Nicolás”. Con esa denominación se alude a un personaje que repentinamente ha cobrado fama y cuyo nombre real es Francisco Nicolás Gómez Iglesias.

pequeño NicolasEl haber llamado a este personaje “Pequeño Nicolás” nos parece una apuesta ingeniosa y hasta cierto punto brillante. Eso sí, revela cierto rasgo del autor de la idea, pues demuestra conocer la existencia de otro “Pequeño Nicolás”, el verdadero, el antiguo, con el que parangona al actual generando un efecto cómico.

El verdadero Nicolás es un personaje literario de más de cincuenta años de existencia, creado por Goscinny (el mismo de Asterix y Obelix o Lucky Luke, entre otros) y conocido principalmente por aquellos que en su infancia hubieran recibido una instrucción en francés o que posteriormente hayan estudiado el idioma. Es –o era- relativamente fácil encontrarse con estudiantes del Liceo Francés que llevaran un libro de El Pequeño Nicolás como lectura obligada, o ver a alumnos de la Escuela de Idiomas utilizarlo como ejercicio. La actual preponderancia del inglés ha reducido el porcentaje de los que saben quién es este Nicolás de cultura francófona, el cual hibernaba entre minorías hasta que otro personaje anodino lo ha situado en primera plana.

René Goscinny creó al Pequeño Nicolás hacia 1959. Lo ideó goscinny y sempecomo personaje de tiras cómicas para revistas infantiles. Nicolás es un niño de unos 6 años (nunca crece, al igual que Peter Pan y a diferencia de Harry Potter), travieso pero no malvado, perteneciente a la clase media francesa de los años 50-60 y cuyas aventuras transcurren entre el colegio, su casa y su entorno urbano. La gracia del personaje deriva de cómo aplica su visión de niño para interpretar el mundo que le rodea: la enseñanza, la autoridad familiar, los juegos, la situación política en la Francia de De Gaulle, las convenciones de la burguesía, la posición de la mujer, los conflictos generacionales… Además la narración se hace en primera persona, lo que aumenta su comicidad y de paso lo hace apto para aprender el idioma francés tal como lo hablan los niños.

No solemos asociar a Goscinny con los libros del Pequeño Nicolás. Ello se debe principalmente a que las ilustraciones de sus libros o viñetas no fueron obra de Uderzo, el magnífico dibujante de Asterix o Lucky Luke. El ilustrador de Nicolás fue Jean-Jacques Sempé. La sempeelección entre unos y otros dibujantes para cada obra tenía perfecta lógica, pues Sempé presenta un estilo mucho más ligero, rápido y esquemático, lo que le ha hecho derivar más hacia publicaciones de tirada frecuente como revistas o periódicos (Paris-Match, Punch, L´Express, Die Woche, etc.); es poco detallista, utiliza la línea de rotulador, el blanco y negro, la mancha de acuarela… todo lo contrario de las características que se precisan para un cómic editado al modo de Asterix o de Lucky Luke, donde cada viñeta está trabajada con esmero y el color se aplica como tinta plana de forma mecánica. Si observamos los dibujos de Sempé, especialmente los rostros y la expresividad de las figuras, podrán recordarnos a ciertos personajes de Mariscal.

Las aventuras del Pequeño Nicolás aparecieron en 1959 en las revistas Sud-Ouest Dimanche y en la legendaria Pilote, si bien antes ya había figurado en la publicación belga Le Moustique. Muchos de sus episodios se recogieron también en cinco libros, publicados a partir de 1960 en Francia y traducidos a multitud de idiomas, entre ellos el español gracias a la editorial Alfaguara. Ha sido incluso llevado al cine hace pocos años, aunque con resultado discreto.

En cuanto a Goscinny, pensamos que hay mucho de nicolassu infancia en el personaje del Pequeño Nicolás. De niño su familia emigró a Argentina donde permaneció algunos años, y no son pocos quienes ven reflejos de sus personajes de niñez en los que luego recrea (se dice, incluso, que los colores blanco y azul de la ropa de Obelix son un homenaje a los de la bandera argentina y del equipo de fútbol Racing Club). Para nosotros sí resulta hasta cierto punto próximo el personaje de Nicolás con el de la también argentina Mafalda, quizá debido a que sus autores vivieron su infancia en sociedades semejantes.

Podría decirse que el Pequeño Nicolás –el verdadero- ha quedado detenido en su época y que por ello va perdiendo actualidad. Pero no deberíamos entender esto como una carencia, sino como una prueba de su calidad, que le hace permanecer como un producto clásico y bien hecho que, de vez en cuando, cobra actualidad por razones inesperadas.

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