Lecturas para verano: Tintín y el siglo XX

TintinEn Verano hay tiempo para todo y también para leer. Hay libros o comics que, además, se prestan a que padres e hijos puedan compartir alguno de esos ratos. El caso de Tintín es un ejemplo. ¿Por qué lo decimos?

Tintín es una creación del dibujante belga Hergé (1907-1983) cuyo verdadero nombre era George Remi, siendo “Hergé” la resultante fonética de tomar las iniciales de su apellido y nombre de pila, por este orden. Actualmente es considerado ya un clásico en la Historia del Cómic. Hace poco insertábamos en la sección “Pasatiempos, las cinco diferencias” una estampa del pintor Roy Lichtenstein recreando a Tintín en su famoso sillón rojo, lo que demuestra que éste ya es considerado como producto cultural del siglo XX. Causas hay varias: línea exquisita, tintas planas al estilo japonés, minuciosa documentación para el atrezzo, estudio metódico de cada viñeta como si fuera un cuadro autónomo, oportuna elección de temas y guiones…

Se cita también como causa de su atractivo el uso de los llamados “personajes recurrentes”, es decir, aquellos que reaparecen de unas aventuras a otras, creando una especie de “Universo Tintín” que satisface a quien sigue fielmente sus relatos. Los ingleses señalan como inspirador de esta técnica a Conan Doyle con los personajes de Sherlock Holmes, y los franceses –prescindiendo del verdadero maestro en este género, Marcel Proust- lo retrotraen a Balzac y su Comedia Humana. Lo cierto Abdallaes que como práctica literaria los personajes recurrentes son tan antiguos como los ciclos artúricos de la Edad Media, por no hablar de los personajes de la Odisea de Homero, repetidos en odas, tragedias y comedias.

Al margen de esto, hay una cosa en los personajes recurrentes que resulta muy interesante desde el punto de vista educativo: son personajes que remiten a otros verdaderos del siglo XX, y ahí es donde los padres tiene mucho que compartir con los hijos. El que Tintín fuera reportero sitúa sus aventuras en episodios generalmente conocidos de la Historia Contemporánea. Así, comienza sus aventuras viajando a la Unión Soviética recién instaurada (Tintín en el país de los soviets) y hace lo mismo con otros escenarios como la China (agredida por Japón) o los países árabes emergentes como Irak o Arabia Saudí (Tintín en el país del oro negro).

CastafioreAdemás de los escenarios históricos, hay personajes concretos que remiten a otros muy carismáticos del siglo XX. Es el caso de la soprano Bianca Castafiore, de la que se afirma que está basada en la genial artista Maria Callas. El magnate griego Roberto Rastapopoulos por su parte sería un reflejo del multimillonario Aristóteles Onassis. El príncipe Abdalá, niño de pocos años, tomaría su modelo de niño Faisal II de Irak, el cual subió al trono con cuatro años, mientras que las imágenes de su abuelo Faisal I de Irak y de Ibn Saud de Arabia sirvieron para crear en la ficción la imagen del padre de Abdalá. El logrado profesor Tornasol, con su atuendo desgarbado, tendría un modelo real en el profesor Auguste Picard, aunque éste no fue un científico conocido.

Otro modelo real, que sí alcanzó notoriedad, fue el de Chang Chong-chen, joven chino de religión cristiana que acudió a Bruselas –donde trabó amistad con Hergé- para estudiar arte en 1931 y que posteriormente tras volver a su país se vio afectado por la Revolución Cultural de Mao. La historia de Chang en la vida real, cuyo personaje aparece como amigo de Tintín en El Loto Azul, sirve por sí sóla para explicar toda la evolución de la China Comunista: primero como sujeto al rigor de la política china; segundo por las dificultades de comunicación entre él y Hergé cuando éste quiso localizar a aquél (intento que inspira Tintín en el Tibet) y hacerle llegar sus cuentos; tercero cuando Hergé intentó traer a Chang a Occidente y surgieron multitud de impedimentos. Lo más hermoso es que Chang pudo finalmente llegar a Bélgica en 1981 para encontrarse con su amigo en un emotivo abrazo, y que el gobierno francés le encargara la realización de un busto en bronce de Hergé.Chang

Algunos otros personajes no tienen un origen definido a pesar de su importancia, o no derivan de alguien famoso. Tintín procedería del propio Hergé en la personalidad y de su hermano Paul en la apariencia; el Capitán Haddock surge a partir de un estudio y no de un individuo real. Lo mismo ocurre con Dupond y Dupont (Hernández y Fernández) aunque algunos los asocian con Chaplin. El perrito Milú parece que estuvo basado en un fox-terrier del dueño del restaurante Le Vingtième Siècle (un guiño más al siglo XX), mientras su nombre derivaría de un antiguo amor de Hergé llamada Milou, transformado en Milú para el terrier blanco. En definitiva, hay multitud de cosas del siglo XX que un adulto puede explicar a un niño del XXI gracias a los tebeos de Tintín; vale la pena aprovecharlos.

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