Los nombres: Alejandro, un valor seguro

alejandro magnoEl nombre de Alejandro sigue estando entre los 15 preferidos para los recién nacidos. Desde el gran Alejandro Magno, este nombre se ha mantenido en plena vigencia rodeado de un prestigio que parece inagotable.

  Su propia etimología contribuye a ese efecto. Alejandro es un nombre de origen griego que significa “el protector, el salvador del hombre” (por alexein –defensa, protección- y andros –hombre). No cabe duda de que la prodigiosa historia del gran Alejandro y su vocación de imperio universal marcaron para el futuro este nombre, el cual a su vez tuvo el acierto de asociarse a la creación de numerosas ciudades con su misma denominación –Alejandría, Alejandrópolis-, añadiendo a su aureola la idea de un inagotable impulso fundador. La Alejandría de Egipto, además, irá asociada para siempre a su Biblioteca, sus sabios, su faro y su carácter cosmopolita. El apelativo de “Magno”, por otro lado, es romano, lo que en Alejandriacierto modo aúna Grecia y Roma en un mito de héroe greco-latino. Con todo ello el nombre de Alejandro goza de una connotación cultural y hasta mística de la que carecen otros nombres de emperadores, también carismáticos, como Napoleón o César.

  Podemos añadir algunas cosas menos conocidas sobre este nombre. Por ejemplo, cabe recordar que en la Grecia anterior a Alejandro Magno hubo otro Alejandro notorio: el famoso Paris, raptor de Helena, cuyo sobrenombre era Paris Alejandro, quizá no tanto por ser protector como por haber sido protegido en su infancia por unos pastores tras ser abandonado. El apodo era utilizado también en femenino, como lo prueba el templo dedicado a la diosa Hera “Alexandros”.

  San AlejandroDe igual forma, también hay una historia del nombre Alejandro posterior a la Grecia clásica. En el mundo judaico se incorporó este nombre en los tiempos inmediatamente anteriores al nacimiento de Cristo, debido al influjo cada vez mayor de las costumbres helenas en el Oriente Próximo. Así, encontramos varios Alejandros en la Historia Sagrada, entre ellos un hijo de Simón el Cireneo (aquél que ayudó a llevar la cruz al Calvario). A partir de ahí han existido numerosos santos con el nombre de Alejandro o Alejandra, lo que hace que en el calendario haya numerosas posibilidades de celebrar el santo.

  Uno de los primeros fue obispo de Alejandría en el siglo III, en cuyo tiempo surgió la Santa Alejandradisputa arrianista que derivó en el Concilio de Nicea. Se celebra el 26 de Febrero. Otro de los más notorios es San Alejandro de Sauri, obispo de Córcega, quien viviera en el siglo XVI y que tiene su día el 6 de Noviembre. También existen varias santas con el nombre de Alejandra, todas ellas de los primeros siglos del cristianismo; los cristianos ortodoxos también consideran en santidad a la última zarina Alejandra, esposa del zar Nicolás II, desaparecidos trágicamente a inicios del siglo XX.

  Una de las ventajas del nombre de Alejandro, en masculino y en femenino, es su versatilidad pues tiene variantes como Alex, Alexia, Alejo, Sacha, Sandro o Sandra… Estas versiones permiten eludir la dificultad de algunos nombres largos (cuatro sílabas parece el máximo aceptable, siendo muy raros actualmente los nombres de cinco sílabas). Así pues, estamos ante un nombre que goza de muy buena salud.

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