Los nombres: Paloma, ave y castiza.

En una entrada anterior hablábamos de Manuel (Manolo) como un nombrepaloma típico del Madrid castizo vinculado a la fiesta de la Virgen de la Paloma. Ahora podemos añadir algo sobre este último nombre femenino, cuya onomástica se celebraba el pasado 15 de Agosto.

   Lo primero que debemos tener en cuenta es que Paloma es un nombre único en su categoría como nombre propio. Salvo error por nuestra parte, es el único nombre femenino de connotación animal, a diferencia de lo que ocurre con otros ramos como el de las flores (Margarita, Azucena, Dalia…). En el lado masculino sucede algo parecido con el nombre “León”. En la Edad Media sí encontramos algún otro nombre animal como es el caso de “Lobo” o “Loba”, o incluso “Oso” (Ursus), aunque éstos parecen más bien apodos elevados de rango y caídos luego en desuso.

   virgen palomaAsí pues, Paloma no responde a una tradición para designar personas. Si se introduce en el listado de nombres con que bautizar a las niñas es precisamente gracias a la Virgen de la Paloma, al igual que ocurre con otros muchos nombres de cosas que, por ser complemento de “María de/del…” se han introducido de forma más o menos anecdótica en dicho listado (es el caso de Rocío, Llanos, Rosario, Nieves…) o de lugares (Lourdes, Fátima, Loreto…).

   Eso sí, una vez incorporada la Virgen de la Paloma, este nombre se ha convertido en uno de los mejor definidos, gracias al simbolismo de dicho ave siempre relacionado con la paz, la espiritualidad y la inocencia. En la Biblia abundan los ejemplos que citan a la paloma: baste citar aquí que fue una paloma la que trajo a Noé la rama de olivo que indicaba que el diluvio había pasado y que la paz retornaba a los hombres. En la misma línea, el Espíritu Santo siempre ha estado representado por una paloma como consta en los cuatro Evangelios al narrar el bautismo de Jesús.

   Ahora bien, ¿cómo surge la figura de la Virgen de la Paloma? La historia es de lo más castizo en la Villa y Corte española. Tomaremos el relato del erudito Pedro de Répide en Las Calles de Madrid, colección publicada en el periódico madrileño La Libertad entre 1921 y 1925. Cuenta Répide que la calle de la Paloma se encontraba entre las de Calatrava y Ventosa, en el barrio de Calatrava y distrito de La Latina. La calle tomó este nombre de una manera casual, allá por el siglo XVII: en ese punto, las monjitas de San Juan de la Penitencia, de Alcalá de Henares, tenían unos corrales, y en esos corrales se resguardó una paloma que, según se dijo, había acompañado volando a una imagen de la Virgen de las Maravillas cuando ésta fue trasladada el 2 de Febrero de 1646 desde la calle del Lobo (hoy Echegaray) hasta el convento de Maravillas en la calle de la Palma, (inmediato a la actual Plaza del Dos de Mayo).

   Se ve que la paloma, tras hacer tan piadoso vuelo, fue a guarecerse en lospostal paloma corrales de las monjitas de San Juan, con lo que la gente empezó a llamar a aquellos corrales y a su calle como “de la Paloma”. Tiempo más tarde, en los mismos corrales apareció entre la leña una pintura muy estropeada con la imagen de la Virgen de la Soledad. Los niños trasteaban con ella hasta que una dama, Isabel Tintero, se enteró y sintió lástima de la imagen; la adquirió por un precio ínfimo y la restauró, poniéndola en el portal de su casa. Allí la gente podía ver la imagen y empezó a llamarla como “La Virgen de la Paloma” y a venerarla públicamente.

   Como vemos, la Virgen de la Paloma tiene algo también de las de la Soledad y la de Maravillas. Quizá por ello ha sido asumida por Manolos de La Latina y Chisperos de Maravillas, tantas veces rivales y aquí hermanados por ave tan castiza, haciendo así honor a su atributo como símbolo de la paz.

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