Los primeros Belenes

Belen viviente¿Desde cuándo existe la tradición del Belén navideño? El Portal de Belén sigue siendo un elemento prácticamente indispensable en la decoración navideña, resistiendo mejor que otros símbolos la globalización cultural. Es más, son crecientes las agrupaciones de belenistas que crean Belenes para el público, así como proliferan los Belenes vivientes como elemento participativo y atractivo turístico.

  Ahora bien, tenemos algunas ideas erróneas sobre el origen del Belén. Muchos creen que la tradición existe desde el inicio del cristianismo. Otros cifran su comienzo en el siglo XVIII, cuando el rey Carlos III de España trajo esta costumbre desde Nápoles, donde había reinado con anterioridad. Ambas ideas son inexactas o cuando menos matizables.

  Es cierto que desde los primeros siglos se prestó atención al Nacimiento, como lo prueba la representación iconográfica más antiguaCatacumba de Priscilla que ha llegado hasta nosotros: la imagen de la Virgen con el Niño hallada en las catacumbas de Priscila, en Roma, supuestamente del siglo II. En cuanto a la idea del Portal, se cita un pesebre del siglo IV encontrado en otra catacumba romana, bajo la Iglesia de San Sebastián, alusivo a la presencia de animales como el buey y el asno, concordantes con el texto del profeta Isaías (Is. 1, 3) que sirvió de inspiración para vincular dichos animales al Portal.

  También es cierta parcialmente la referencia al tiempo de Carlos III, pues indudablemente los Belenes napolitanos de su época eran los más elaborados y prestigiosos, siendo inevitable que ello influyera en la producción belenística de España y –a través de ésta- de América. Sin embargo, no por ello podemos decir que fuera una novedad pues, ya desde unos trescientos años antes, existían talleres en numerosos puntos de Europa dedicados a elaborar figuritas del Belén. En España encontramos las citas más antiguas referidas a un taller de Alcorcón (Madrid) en 1471, y las primeras exposiciones al público de un Belén en San Cristóbal de la Laguna (Tenerife) presentado por la familia Lercaro en el siglo XVII, mismo siglo en que el franciscano tinerfeño Pedro de San José Betancur difundió el belenismo por toda América.

 San Francisco de Asís en Greccio Pero el momento clave para la historia de los Belenes está en el punto medio de los citados: la Nochebuena de 1223, en una gruta montañosa del pueblo italiano de Greccio. Fue San Francisco de Asís quien creó el Belén como elemento piadoso y escénico al mismo tiempo. La historia fue muy hermosa y aún pueden visitarse sus escenarios. Ocurrió en los años finales de la vida de San Francisco. Éste regresaba de Roma hacia Asis, estando Greccio a mitad de camino. En esta localidad conocía a un personaje relevante llamado Juan (Giovanni de Vellita), al que propuso hacer de la misa de Navidad un recordatorio de las condiciones de pobreza y frío, al tiempo que alegría, del mismo Nacimiento. Juan lo hizo así, preparando un pesebre y haciendo traer un buey y un asno, adecuando una gruta próxima a la ermita, sobre un cortado en la montaña. Todo el pueblo acudió con velas encendidas semejando a los pastores de Belén. San Francisco ofició en medio de una intensa emoción, mirando al pesebre de lo que el llamaba pausadamente “el Niño de Betlehem”. Asistieron numerosos frailes de los lugares próximos, y todos los presentes percibieron que aquella vivencia merecía rememorarse.

  Las escenas de lo que allí ocurrió nos fueron relatadas por diversas fuentes (Tomás de GreccioCelano, San Buenaventura…); se nos cuenta también el carácter milagroso de aquél heno del pesebre, que fue guardado pues dicen que curaba a animales y personas; se elevó un pequeño Santuario y se resguardó la llamada Celda de San Francisco. El Belén se fue repitiendo cada año añadiendo figuras y elementos –de Santa Clara se dice que le añadió las figuras de los tres Reyes Magos camino del Portal- creando una tradición cada vez más rica y llena de simbología. En 1289, Arnolfo di Cambio realizó un grupo escultórico del Belén en mármol blanco, conservado hoy en la basílica de Santa María la Mayor, de Roma, dando paso a la nueva dimensión de los belenes artísticos, y así hasta hoy.

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (5 votos, media: 5,00 sobre 5)
Loading...