Niños con historia. Shirley Temple, siempre perfecta.

   shirleyEn muchas ocasiones, los llamados “niños prodigio” son objeto de una crítica injusta. No se tiene en cuenta que, para ellos, su conducta sobresaliente no tiene nada de extraordinario sino que, simplemente, han nacido con un don para ciertas actividades y la ejercen de manera natural. Si después estos niños estropean su carácter –lo que no tiene por qué ocurrir necesariamente-, ello debería ser imputable más a los educadores o manipuladores de su éxito que al propio menor, que no es consciente de lo que está ocurriendo.

    En el caso de Shirley Temple, su perfección llegó a tal extremo que muchos no encontraron otra forma de soportarlo más que convirtiendo en defecto sus virtudes. Objetivamente, Shirley fue una niña excepcional; desde muy pequeña mostró una destreza inusual en el canto, el baile de claqué, la interpretación… además de una estampa impecable como niña.

    Nacida el 23 de Abril de 1928, durante los años 30 participó en más de 40 películas, casi siempre como protagonista. Ya en 1931 y 1933 participóShirley2 en dos series de cortos para Interenational Pictures. Trabajó con la Fox desde 1933 a 1940, siendo la estrella que más ganancias proporcionó a la productora por delante de sus restantes estrellas, y la actriz más taquillera durante cuatro años. Con películas como “La pequeña coronela” y tantas otras, su imagen se hizo popular en EEUU y en todo el mundo a través de sus papeles de niña modelo, siempre limpia y peinada con tirabuzones perfectos, buena hija y sobre todo buena nieta, traviesa pero no malvada, ingeniosa pero no soberbia. Todos los directores alababan su profesionalidad y pulcritud en el trabajo. Fue la primera en recibir el Oscar a la mejor Intérprete Juvenil, en 1935. No es extraño que de ella se hiciera una muñeca, y muchos otros objetos de mercado. Sus canciones (“On the Good Ship Lollipop”, “Animal Crackers in My Soup”, etc.) se convertían fácilmente en éxitos comerciales.

    Shirley creció. El cine intentó conservarla en papeles de adolescente, como ocurrió con tantos otros como Mickey Rooney o Liz Taylor. En el caso de Temple, no sabremos qué hubiera sido de su carrera como actriz adulta pues el matrimonio la alejó pronto de los estudios de cine. Se casó en 1945 por primera vez, y en el 49 se retiró del espectáculo, con apenas 21 años. En ese año se divorció de su primer marido y al año siguiente se casó con el empresario californiano Charles Alden Black, con quien formaría su familia definitiva. En las décadas siguientes, y no obstante alguna aparición esporádica en las pantallas, se dedicó a labores diplomáticas para su país, siempre bien desempeñadas (Checoslovaquia, ONU, China…), en la órbita del Partido Republicano.

    Uno de los artistas que siempre irá ligado a la imagen de Shirley será el magnífico bailarín Bill Bojangles Robinson, con el que protagonizó secuencias memorables. Cuando fueronbill emparejados, Bill era bastante mayor. La creación de este dúo ocasional tenía cierto sabor agridulce: Bojangles era de raza negra, había nacido en 1878 en Richmond (Virginia); a los 6 años era otro niño tan dotado para el baile como luego lo fue Shirley, pero sus caracteres le llevaron por un mundo de giras y musicales menores durante años, sin poder destacar y siempre condenado, en los posteriores años de éxito, a ser un artista más “de los que entretenían a los blancos” en locales como el Cotton Club donde se prohibía la entrada a clientes de otra raza. Las películas con la niña rubia Shirley nos permiten al menos conocer el genial arte de este bailarín, que también desde niño asombraba.

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