Nombres: los Manolos y Manolas de Madrid

barquilleroHace apenas dos días veíamos las típicas escenas de Madrid con sus Manolos y Manolas, chulapos de chaquetilla ajustada y gorra de cuadros bailando el chotis con chulaponas de traje largo y mantón de Manila (más el atrezzo de barquilleros, pianolas y claveles). El motivo era la Fiesta de la Virgen de la Paloma, el 15 de Agosto, archiconocida gracias a zarzuelas como La Revoltosa o La Verbena de la Paloma.

   Estas fiestas, tan ligadas a nombres del Madrid castizo como La Latina y Lavapiés, son también inseparables de los famosos Manolos como nombre identificativo de un tipo madrileño muy popular, caracterizado por su orgullo y su graciosa chulería. El apodo vino a ser, para estos barrios, algo parecido a lo que Chisperos o Majos fueron en tiempo goyesco para el barrio de Maravillas (Malasaña), calles Barquillo, Hortaleza, Noviciado… y que eran llamados así por dedicarse en gran parte a la herrería y trabajos del metal, lo que solía originar chispazos; eran trabajos de baja estima y por ello se identificó a estos madrileños con un tipo popular lleno de frescura y desparpajo. Al final, las palabras Majo, Chispero, Chulapo y Manolo tienen en común lo popular, no obstante sus diferencias. ¿De dónde viene el último de estos nombres?

   sainetesEn la segunda mitad del siglo XVIII, Ramón de la Cruz ya asocia en sus sainetes el nombre Manolo para un hombre guapo, valiente y chulo. Algo parecido significaba la palabra Majo en el Diccionario de Autoridades de 1734. Pero realmente su especialidad viene de antes.

   La clave está en el origen del nombre: Manuel. Hay que retrotraerse a la Biblia para encontrar el nombre Emmanuel, que es usado por el profeta Isaías (7.14) y más explícitamente por el Evangelio de San Mateo (1.22-23): “Una virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrás por nombre “Emanuel” que significa: “Dios con nosotros”. Así pues, en hebreo, Manuel o Emmanuel era una forma de nombrar a Jesús. Lo que se cuenta es que ese nombre, al estar tan vinculado al cristianismo, fue hace siglos uno de los preferidos por los conversos (principalmente de religión judaica) para bautizarse, y así evitar la expulsión. Concretamente, la judería madrileña se encontraba por la zona de la actual La Latina. Se dice que el término Lavapiés proviene precisamente de una fuente allí existente en la que los más rigurosos se “purificaban” al pasar de unas zonas a otras. También leemos que “chulo” vendría del hebraico “chaul” que significa muchacho, de forma que chulapo sería una especie de simplificación de “muchacho (chulo) guapo”.

   De todo lo anterior resultó que en esa zona periférica de Madrid abundaron los Manuel y Manuela, y de ahí a su vez el que tales nombres acabaranmanolos identificando a un sector muy popular de la capital. Gracias a los escritores, músicos y artistas en general, los Manolos se han convertido en un personaje muy definido visualmente, incorporado totalmente a la cultura española como tipo ingenioso, simpático e incluso carismático. No es casualidad que la película Manolo guardia urbano eligiera este nombre para dar vida a un guardia muy humano, o que Manolo el del bombo sea un personaje familiar. Manuel Becerra o Manuela Malasaña son también nombres muy populares entre los madrileños y no sólo en Madrid. Hasta en la Olimpiada de Barcelona-92 se eligió, para el fin de fiesta y como despedida del pueblo español al mundo entero, al grupo Los Manolos con su canción Amigos para siempre. Algo tendrá el nombre que siempre cae bien.

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