¿Quiénes son “Los niños de San Ildefonso”?

    niñosEn pocos días estarán otra vez con nosotros. El 22 de Diciembre, día del Sorteo Navideño de la Lotería Nacional, desayunaremos con los salmodios numéricos de los niños del Colegio de San Ildefonso, unos para las cifras, otros para los premios (“mil euros…mil euros…”). Los extranjeros no habituados a este espectáculo se sonríen ante esta muestra del curioso sentido escénico español.

   La Lotería Nacional cumple ahora 200 años, como la Constitución de 1812 y la tortilla francesa, todas gestadas en la impagable Cádiz. Aunque los locutores televisivos suelen ambientarnos la transmisión del evento con datos sobre los niños encargados de cantarlo, no está de más el dejar aquí algo por escrito. ¿Quiénes son estos niños? ¿Están desde el principio vinculados a la Lotería?

    Lo cierto es que los niños del Colegio de San Ildefonso cantan la Lotería desde antes de constituirse como Nacional, pues ya lo hacían con la llamada Primitiva, desde 1771 (el primero fue Diego López, de 7 años). Dedicado a la acogida de huérfanos, el Colegio existe en Madrid al menos desde 1543, cuando Carlos I le hizo dotación de bienes, siendo la institución madrileña existente más antigua dedicada a la infancia. Sus primeras Ordenanzas datan de 1600. El sorteo navideño se conoce como tal desde 1892. En él se selecciona a niños con buen timbre y se les ejercita para tener soltura en la lectura de los números. Desde 1984, también las niñas participan.

    ¿Por qué el nombre de San Ildefonso? El Colegio es cofrade corporativo de la Real Cofradía de Caballeros Cubicularios de San Ildefonso, esto es, una especie de anexo a dicha cofradía, la cual se ubica en Zamora. Su historia es muy emocionante: la Cofradía se constituyó para proteger unas reliquias, las de San Ildefonso, que las gentes de Toledo querían llevarse a su capital.

    Todo arranca de la invasión musulmana en España. Ildefonso había sido arzobispo de Toledo entre 657 y 667, año en que falleció. Ya en vida fue venerado por su sapiencia, y pocopremio después ya era considerado santo milagrero. En la catedral existe una piedra sobre la que, dicen, la Virgen Santísima se le apareció el 18 de diciembre del 665.

    San Ildefonso fue sepultado en la iglesia de Santa Leocadia de Toledo, hasta que la conquista musulmana de 718 hizo aconsejable esconder sus reliquias en Zamora, concretamente en la Iglesia Arciprestal de San Pedro y San Ildefonso. Allí fue redescubierto durante unas reformas de 1296; como los toledanos reclamaron la vuelta de los restos, los nobles zamoranos decidieron esconderlos para evitar que fueran hurtados. Así se mantuvieron hasta 1496 en que salieron a la luz.

    Los arzobispos de Toledo los reclamaron en numerosas ocasiones, consiguiendo que el Papa amenazara de excomunión a los zamoranos, pero éstos no cedieron. La Cofradía se ocupó desde entonces de proteger el féretro; sufrió los avatares de las desamortizaciones del XIX hasta su casi extinción, y actualmente ha visto su última reestructuración con la reforma de 1967. Hoy la Cofradía mantiene sus deberes de custodia de San Ildefonso y San Atilano, así como de beneficencia infantil. San Ildefonso es patrón de Zamora y de Toledo, entre otras localidades. Además, su relación con el mundo colegial es clara pues en vida fue un intelectual esforzado en la docencia de los principios cristianos, en su pugna con el originario arrianismo visigodo. Era elocuente y didáctico. A él debemos también algunos de los aspectos más tradicionales de la devoción mariana, como fue el fijar el 25 de Marzo como día de la Encarnación, o el que a María se la denomine en España “La Virgen” en lugar de “Señora” como ocurre en Italia o Francia.

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