El joven Kaspar Hauser, o los derechos del alma.

 Kaspar hauser En otro momento hemos contado el caso de Víctor, el niño salvaje de Aveyron, y los estudios que se hicieron sobre su educación.

  El de Kaspar Hauser es un episodio muy parecido, pero a la vez muy diferente; se trata de un joven de unos 16 años que el 26 de Mayo de 1828 apareció repentinamente en una comisaría de Nüremberg, a donde le condujo el militar Friedrich von Wessing. Llevaba una carta dirigida al propio Wessing donde se indicaba el nombre del chico, el cual mostraba aspecto desaliñado, no hablaba y apenas andaba.

Pese a las analogías con el caso de Víctor, Kaspar presenta un halo mucho más complejo, pues no había permanecido en estado salvaje sino, al parecer, encerrado; no era un niño corriente sino que portaba algunos restos de seda y, según relató en su momento, había permanecido en algunos reductos palaciegos; no había crecido en solitario sino en contacto con un guardián. Todo ello adornaba su historia con tintes misteriosos. Según diversos indicios, parecía haber sido un niño de procedencia incómoda para algún alto linaje, se habló de la Casa de Baden e incluso de que podría ser hijo de Napoleón, lo que se deducía de una fecha que constaba en la carta (30-Abril-1812), de ciertas semejanzas fisionómicas con Bonaparte y de algunos recuerdos cortesanos que conservaba el muchacho. No entraremos aquí en esos enigmas, aunque han dado pie a una ingente labor de investigación -existe incluso un Museo Kaspar Hauser- así como a un proceso de fascinación en intelectuales y artistas, bastando citar a Werner Herzog en el cine, Paul Verlaine o Paul Auster en literatura, o Goerge Moustaki o Suzanne Vega en música.

  Hoy nos interesa el aspecto educativo de esta kasparhistoria. Hauser fue sometido a un proceso de formación para su reinserción social. El intento tuvo éxito, pues el joven aprendió pronto; a las seis semanas parece que hablaba con fluidez, aprendió a escribir y a expresarse con orden. No tenía ninguna carencia mental o física sino tan sólo la huella colosal del aislamiento desde los tres años de edad. Mostró interés y capacidad, incluso, para la filosofía, las ciencias y el latín. Lo lamentable es que no pudo ofrecernos un mayor material de estudio pues fue asesinado en 1833, a los cinco años de ser liberado, lo que incrementó aún más su leyenda.

  Dentro de su evolución tuvo un lugar esencial el jurista y pensador alemán Anselm von Feuerbach (1775-1833). Feuerbach afirmó que, al privar a Kaspar de una educación dentro de la sociedad, se había cometido contra él un delito contra el alma. «Delito contra el alma es separar a un hombre de los otros seres racionales y de la naturaleza, dificultar su acceso a un destino humano y privarle de alimentos espirituales… Es el más criminal de los atentados puesto que va dirigido contra el patrimonio más auténtico del hombre, su libertad y su vocación espiritual».

  Esta formulación nos puede parecer hoy bastante cercana, pero no lo era en el siglo XIX. Feuerbach seguía las corrientes filosóficas y jurídicas de la Alemania hegeliana, y participaba en ellas; su hijo fue el filósofo Ludwig Feuerbach; otro hijo suyo, Karl Wilhelm, fue un importante matemático. El propio Anselm destacó por su aportación al Derecho Penal con la Doctrina de Legalidad: nadie podía ser condenado sin la previa existencia de una ley penal hauserque lo advirtiera. Este principio tiene mucho que ver con su postura sobre el propio Kaspar Hauser: Feuerbach entendía que la sociedad, estructurada en las leyes, servía de educación y guía para los hombres; creía en el factor preventivo (léase educativo) de las normas penales más que en el factor correctivo, pero entendía que para que la prevención diera resultado era esencial que la sociedad conociera esas normas y las asumiera como marco de conducta, lo que ayudaba a su vez a los más jóvenes a ir conociendo desde niños qué conductas eran premiadas y cuáles censurables. Al haberse privado a Hauser del contacto con la sociedad, se le había privado también de una especie de escuela permanente que le ayudara a formar y forjar su espíritu.

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