El método Waldorf

    niñosDe vez en cuando se cita al método Waldorf en la prensa o en las tertulias. Se habla de él como un sistema novedoso, a mitad de camino entre lo tradicional y lo revolucionario, muy acorde con la naciente Era de Acuario.

   ¿En qué consiste? ¿Qué es una “escuela Waldorf”? Para quien no conozca este método podemos sintetizarlo como aquél que, en la educación del niño, da preferencia a la personalidad más que a los conocimientos. Sus centros otorgan un papel esencial al juego, a las actividades manuales y a todas aquéllas vías de enseñanza que hacen participar al alumno en lugar de tratarlo como un recipiente de datos. Intenta involucrar a las familias y al entorno, y asistir al menor con un entorno emocional que le aporte seguridad y confianza en el propio aprendizaje, en lugar de limar su perfil hasta convertirlo en “otro ladrillo del muro” (por tomar la expresión de Pink Floyd).

   Así, por ejemplo, se intenta mantener al menor con el mismo “maestro” hasta los 6-7 años; se analizan sus aptitudes buscando un tipo de aprendizaje a la medida de cada personalidad; se reparten los horarios escolares centrando las enseñanzas más teóricas en las primeras horas del día (cuando hay más frescura) mientras se dejan las últimas para aprendizajes más lúdicos; se introducen contenidos artísticos, artesanales, ecológicos, se utilizan juguetes, animales…

   Lo cierto es que los colegios o centros Waldorf están en expansión. Algunos pedagogos los recomiendan como tendencia de futuro. Otros los critican calificándolos de moda pasajera, esnobismo o -como mínimo- improvisación peligrosa. Hoy son más de 3.000 centros en más de 90 países los que siguen este sistema, habiendo recibido el visto bueno de la UNESCO. En España es conocido desde los años 70 y en la actualidad existe incluso una Asociación de Centros Educativos Waldorf en España, ubicada en Las Rozas (Madrid).

   Al margen de su bondad o utilidad, lo que no puede decirse es que sea un método novedoso. Realmente está a punto de cumplir 100 años. Su creador fue Rudolf Steiner. El nombre Waldorf es casual: proviene de la fábrica Waldorf Astoria (Stuttgartt, Alemania), cuyo dueño Emil Molt pidió a Steiner en 1919 que creara una escuela para los hijos de los trabajadores.

   Steiner no era un desconocido, al menos para una minoría selecta. Para aquel momento ya era un intelectual reconocido por sus aportaciones a la filosofía, las humanidades… Eso sí, con una variante algo heterodoxa pues proponía un modelo mucho más espiritual, más natural y -hasta cierto punto- místico de las relaciones sociales. Encontramos su nombre ligado a corrientes difusas como las de la Sociedad Teosófica, la euritmia en el arte, la medicina antroposófica o la agricultura biodinámica. No es de extrañar que en su día fuera perseguido por las fuerzas nacionalsocialistas (que llegaron a quemarle el Goetheanum, teatro construido por él en Suiza). Las actuaciones anteriores de Steiner nos dan una pista sobre sus líneas pedagógicas: Entre 1888 y 1896 trabajó en Weimar como editor en los archivos de Goethe; en ese último año recibió de la hermana de Nietzsche el encargo de ordenar el archivo de éste último. En 1898 surgió el escándalo Dreyfus y Steiner apoyó a su valedor Zola. Si Goethe representa la intelectualidad libre, Nietzsche la emoción y Zola la inquietud social, ahí tendremos recogido el ideario de Steiner y del modelo Waldorf.

   En España tampoco eran desconocidas estas tendencias ya por el siglo XIX. La Institución Libre de Enseñanza (Giner de los Ríos, Azcárate, Salmerón…) deambulaba por estos mismosviolin senderos, inspirada a su vez por otro europeo, Krause, quien a principios del XIX ya manejaba las ideas de naturaleza, humanidad y espíritu de otros como Schelling o Fichte. Así pues, nada nuevo bajo el sol. Lo único que se renueva es nuestra vanidad al creer que los tiempos actuales son capaces de descubrir algo nuevo sobre el ser humano.

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