Alejandro Finisterre, inventor del futbolín

futbo 2   La curiosidad por el futbolín me ha llevado a Alejandro Finisterre, su creador.

   En un primer momento, pretendía únicamente descubrir las diferentes modalidades de futbolín, los formatos oficiales y los no reconocidos, su invención, los tipos de jugadores… Para un español, resulta tan familiar el futbolín con jugadores de dos piernas como los que sólo tienen un pivote en los pies; sin embargo, es posible que para un italiano, un danés o un canadiense no resulte tan familiar ese futbolín con jugadores de dos piernas, y ello tiene una explicación: se trata de un producto típicamente español.

   El modelo español tiene otras peculiaridades como es la distribución de jugadores en las diferentes barras. Mientras el estándar internacional tiene 1 portero, 2 defensas, 5 medios y 3 delanteros, el español tiene 3 defensas, 3 medios y 4 delanteros. Estas cosas quizá resulten irrelevantes para quien nunca ha jugado al futbolín, pero cualquier aficionado al juego comprende la gran diferencia que va de un sistema a otro, por las posibles jugadas que permite. También conoce cualquier aficionado español el placer de controlar la pelota entre los dos pies del jugador, mantenerla presionada contra el suelo y de pronto hacer un giro brusco de muñeca mientras la bola derrapa con un efecto endiablado, marcando un gol espectacular. El futbolín de dos piernas conoce además dos variantes (movimiento o parado), según se permita parar la bola o bien se exija moverla al primer toque y dando uno sólo cuando se trata de la delantera.

   Todo esto se lo debemos a Alejandro Finisterre. Su verdadero nombre era Alejandro Campos Ramírez, y había nacido en 1919 en Finisterre (La Coruña). Su ánimo de estudiar le llevó a Madrid con quince años, pero la mala fortuna le llevó a tener que trabajar, haciéndolo como corrector de exámenes, albañil, ayudante de imprenta… La Guerra Civil española marcó su destino, pues en Noviembre de 1936 cayó herido en los bombardeos de Madrid. Ya ingresado en un hospital de Montserrat, observó cómo los niños convalecientes carecían de entretenimientos; entonces ideó un “fútbol de mesa” equiparable al “tenis de mesa”. Ese es el origen del futbolín.

   Su invención recibió forma gracias a su amigo, el carpintero vasco Francisco Javier Altuna. Patentó el juego en 1937, pero perdió los papeles acreditativos en su exilio a Francia alfinis finalizar la guerra. A partir de ahí, la vida de Finisterre se convierte en un avatar permanente, que aquí sólo podemos esbozar. En Francia vivió de otra patente de un atril para partituras que inventó para una amada, marchó a Ecuador, y luego a Guatemala donde hizo negocio con su futbolín. Fue retenido en un avión para ser traido a España pero pudo escapar a Méjico, donde fundó la Editorial Finisterre Impresora y editó obras de León Felipe, Ernesto Cardenal y otros muchos intelectuales. En la transición española regresó, residiendo en Aranda de Duero e ingresando en la Real Academia Gallega a instancias, entre otros, de Alvaro Cunqueiro. En su última etapa fue albacea del escritor León Felipe. Falleció el 9 de Febrero de 2007, siendo esparcidas sus cenizas entre el Duero y el Atlántico.

   Se discute si Alejandro Finesterre fue el único inventor del futbolín, o sólo de una variante. Lo cierto es que otros modelos extranjeros ya existían en 1937. Pero lo que es indiscutible es que su vida sí fue única.

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