Canarias y los juegos de inteligencia guanches

guancheEs fascinante saber cómo jugaban los hombres en la antigüedad. Más fascinante aún resulta que en algunos lugares se mantengan esos juegos, al menos por los más mayores, y que éstos puedan transmitirnos ese legado.

  En las Islas Canarias existe un riquísimo patrimonio de juegos tradicionales que hunden sus raíces en el milenario pasado guanche. Entre los que han llegado hasta nosotros, una buena parte pertenecen a los llamados “juegos de inteligencia”, es decir, aquéllos que se juegan sobre tableros, utilizan fichas y organizan sus jugadas por criterios de estrategia y no de azar. Son prácticas ancestrales en las que lo lúdico es sólo una parte más de su contenido, pues buceando en su trasfondo aparecen también otras connotaciones de carácter matemático, astronómico o incluso religioso.

  Así, entre los números que parecen esconderse tablerotras estos juegos hay algunos (como pi, y phi) que denotan conocimientos complejos, o entre los nombres de los juegos los hay (como El carro) de clara connotación astronómica o astrológica. Aun así, lo que posibilitó su pervivencia fue su facilidad para ser jugado por todos, niños y adultos, como un entretenimiento sencillo. En muchos casos eran los pastores quienes se entretenían con estos juegos, aprovechando el tiempo prolongado que debían pasar cuidando sus rebaños, lo que explica también otros nombres de juegos como El perro y las cabras, y nos permite imaginar que aprovecharan “tableros” labrados en piedras frecuentadas desde antiguo, o que ellos mismos crearan sus propios dibujos.

  Un investigador destaca entre los que se han dedicado a recuperar estos juegos: José Manuel Espinel Cejas. En 1987 publicó junto a Francisco García-Talavera Casañas un libro titulado Juegos Guanches Inéditos. Inscripciones Geométricas en Canarias, que marca un antes y un después en esta materia. Con posterioridad ha seguido realizando estudios y publicaciones relacionadas con el tema, en ocasiones más orientadas a lo numérico, y en otras más centradas en el juego como son El Perro y La Dama, dos juegos tradicionales de inteligencia (1994), Arqueoastronomía, Matemáticas y Juegos Tradicionales de Inteligencia en la isla de La Palma: ¿herencia de los antiguos benahorenses? (2006), Los juegos tradicionales de inteligencia en la juegoisla de Fuerteventura: Dameros de juego, Ábacos y Sistemas de Cálculo Astronómico (2007) o el más reciente: Los rompecabezas: Una modalidad de juego tradicional de inteligencia de Fuerteventura (2014). Espinel ha dedicado muchos años a recoger testimonios de los más mayores de los pueblos canarios, así como se ha desplazado por otros muchos lugares, especialmente del norte de Africa, buscando paralelismos y claves para su investigación. Con esas aportaciones ha podido analizar multitud de restos existentes en todo el archipiélago (por ejemplo los de Finbapaire y Tondaya en Fuerteventura, el Llano del Moro o La Gallega en Tenerife, Garafia en La Palma, etc.)

  ¿Y en qué consistían esos juegos? Muchos se asemejan a otros más conocidos hoy como son las “tres en raya”, o “las damas”, pero con variantes en el número de fichas, en la complejidad de los tableros y sus intersecciones… parece que hay más de 60 tipos de juegos de dameros diferentes. En El perro y las cabras, una ficha (perro) debe evitar ser cercada por las otras doce (las cabras), de juego damaforma semejante a otro llamado “El gato y las palomas”. El carro de tres es parecido al Tres en raya, aunque había variantes hasta El Carro de 12, con 25 intersecciones. En La Chascona, hay tres cuadrados unidos y cada jugador tiene 9 fichas, ganando el que captura 7 del contrincante. Y así muchos más.

  En definitiva, con estos juegos tenemos una muestra más de que los antiguos podían ser menos cultos pero no menos inteligentes, y que en muchos casos ejercitaban su mente más que lo hacemos en la actualidad. Otorgaban al juego un carácter social, formativo y abstracto, sin dejar de pasarlo bien, y esto ocurría en cualquier parte del mundo. Anotémoslo.

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Respuestas a Canarias y los juegos de inteligencia guanches

  1. José M. Espinel Cejas

    No existe “Carro de 25” tal y como aseguran en el artículo. Hay que citar, y ya que “citan las fuentes” al menos copiar bien y ser precisos, no por respeto hacia el autor, sino por respeto a los viejitos y su tradición milenaria. Los juegos TRADICIONALES DE INELIGENCIA son eso, tradicionales, aunque hundan su pasado en el mundo guanche y en milenios de arito-geometría norteafricana… Un afectuoso saludos y mis disculpas por si pudiera parecer seco o enfadado, lejos de la realidad, solo es cansancio.
    José M. Espinel Cejas

  2. César Evangelio

    Estimado José Manuel: en primer lugar le agradezco sinceramente que haya leído el artículo, lo que para mí es un honor inesperado. No tiene Usted qeu pedir disculpas por nada pues lleva toda la razón. A la vista del comentario, he procedido a corregir la mención Carro de 25 por la de Carro de 12, con 25 intersecciones, que es lo que figuraba en una de las fuentes que he utilizado, y en las que también se citaba el juego con 25 cazoletas. Mi afán de simplificar ha generado una confusión indeseada y procede corregirla.
    (http://www.palmensis.com/estudios-generales/pdf/tres/arqueologia/04-02-espinel-cejas.pdf
    ———http://www.pellagofio.com/?q=node/243——- http://www.bienmesabe.org/noticia/2011/Abril/juegos-de-inteligencia-un-legado-de-nuestros-antepasados-que-se-transmitio-de-padres-a-hijos, entre otras)
    Sobre mi respeto a las fuentes, intento tenerlo al máximo y por ello siempre guardo las referencias de donde tomo el contenido de los artículos, para así poder dar razón a cualquier pregunta o rectificar ante cualquier comentario posterior, como ocurre ahora. En nuestros artículos nunca nos limitamos a copiar sino que nos informamos por varias fuentes para dar la suficiente riqueza al texto, si bien es posible que al trasladar alguna idea a un espacio reducido no seamos todo lo precisos que hiciera falta. Aprovecho para felicitarle por el magnifico trabajo que Usted ha realizado durante tanto tiempo y le transmito mi personal afición a cualquier estudio sobre historia, etnografía y folklore, incluida una materia tan interesante como la de los juegos tradicionales de Canarias (interés que motivó la presente entrada del blog).
    Un saludo

  3. José M. Espinel Cejas

    Muchas gracias por su respuesta y más por su afecto y cariño. Me gusta la gente sincera y franca, aunque a veces uno pudiera parecer seco o repelente, pero nada más lejos de lo que siento. Lucho en esto por varias razones: dignificar nuestro pasado y a nuestros ancestros, revitalizar los juegos y no permitir que desaparezcan y, que los niños dispongan de un recurso que les permita aprender de forma divertida y sana. Desgraciadamente, uno se encuentra en el camino a mucho inepto y zoquete, mucho envidioso y cretino, que niegan lo evidente o la igualdad. Le pongo un ejemplo: intento que se reconozcan como modalidad de juego y deporte autóctono tal y como se ha hecho con otras de más “dudosa” filiación, en la que no voy a entrar aquí. Pero pido el mismo reconocimiento para la dama canaria o las demás modalidades de juegos tradicionales de inteligencia que la que tienen el ajedrez o la dama internacional, el go japonés o el shian qui (ajedrez chino), que son reconocidos como deportes de inteligencia… Aquí, sin embargo, un par de cretinos que se dicen sabios niegan tal paralelismo y la posibilidad de que miles de niños canarios y discapacitados puedan practicarlos en igualdad de condiciones y derechos. En fin, es lo que hay. Tenemos lo que nos merecemos.

  4. César Evangelio

    Estimado José Manuel, sólo puedo decirle que adelante con su labor, que es magnífica y sólo está al alcance de gente con mucha vocación y buena dosis de idealismo. Los verdaderos aficionados se dan cuenta inmediatamente de quién está realizando un trabajo honesto y serio, y quiénes se limitan a poner trabas sin aportar nada, así que yo le ruego que no haga caso de todos esos que no están a la altura de los estudios que Usted viene realizando desde hace tantos años. Al final lo que queda es el trabajo bien hecho, y por eso quedarán todos esos libros y material de campo que ha recogido, y que sin Usted nadie más estaría reivindicando, así que le reitero mi enhorabuena, y mi agradecimiento, que seguramente compartimos muchísimos -sean de Canarias o del resto de España-, por lo que supone de preservación de un patrimonio riquísimo y común. Un abrazo

  5. Efectivamente, muy interesante la labor de recuperación de estos juegos tradicionales.
    Lástima que lo único que parece cambiar es el nombre, con respecto al “alquerque”, el “cercar la liebre” y el “molino de nueve”, juegos que ya conocía.

  6. José M. Espinel Cejas

    SR. Gordon, los juegos que usted menciona, “alquerque”, “cercar la liebre” y “molino de nueve” son modalidades de juegos foráneas que si bien usan los mismos esquemas geométricos no lo hacen ni con las mismas denominaciones ni, incluso muchas veces, las mismas reglas que las que tenemos en Canarias o simplemente con variantes diferenciadas. Por otro lado, por lo que veo, usted sólo conoce esos tres juegos por la bibliografía, ya que su praxis tradicional, el alquerque no ha pervivido y sólo se emnciona en un libro de la Edad Media (de hace 1000 años), otro referencias apenas usados de forma relícticas en España, probablemente reintroducido por los moros durante la invasión de las hordas morunas. En Canarias, sin embargo, tenemos más de 60 juegos tradicionales de inteligencia recogidos de la tradición oral y muchos más a nivel arqueológicos aun por referenciar. Muchos de ellos aun conservan y tienen denominaciones “guanches” o precoloniales, como prefiera usted denominarlas sin ningún atisbo de rastro semita como es el caso del término arabizado AL-querque. En fin, que me parece maravilloso que usted piense lo que le venga en gana, Mr. Gordon, pero le sugiera que patée más, investigue más y juegue más con nuestros mayores porque a poco que lo haga se llevará usted una enorme sorpresa.
    Aprovecho para enviarle un afectuoso saludo y desearle mucha salud, suerte y que sea muy feliz.

    José M. Espinel Cejas

  7. Samuel Bolaños

    Buenas tardes José. Quería quejarme sobre algunos pequeños fallos. El termino guanche significa hijo de Tenerife en lenguaje aborigen. Cada isla tiene su propio nombre aborigen. En Gran Canaria somos GuanTamaran, hijos de Tamaran(Gran Canarias). Cada isla tiene su nombre aborigen… Por lo tanto “Canarias y los juegos de inteligencia guanche” me parece un poco fuerte al ver la calidad de la página.

  8. César Evangelio

    A Samuel Bolaños: Buenos días, y gracias por su interés en nuestra página, y por su comentario. Obviamente nos parece muy interesante su aportación pues demuestra un interés y conocimiento del tema seguramente superior al nuestro. No podemos desde aquí, por la temática de la página, entrar en cuestiones antropológicas e históricas que nos exceden. Tampoco queremos herir ninguna sensiblidad y por ello en casos así solemos remitirnos al dictamen de instancias académicas sin perjuicio de respetar cualquier otra aportación fundada, que siempre recogeremos para quien tenga autoridad para debatirlo.

    En la Real Academia Española, la voz “guanche” figura con las siguientes acepciones, entre las que no se ha distinguido entre las diversas islas del archipiélago a efectos puramente terminológicos:

    guanche.

    1. adj. Dicho de una persona: De un pueblo que habitaba las islas Canarias al tiempo de su conquista. U. t. c. s.
    2. adj. Perteneciente o relativo a los guanches.
    3. adj. Perteneciente o relativo al guanche (‖ lengua). Léxico guanche.
    4. adj. canario1.
    5. m. Lengua bereber que hablaban los guanches.
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