El Billar, ¿juego o deporte?

Para muchos, el billar es un puro juego. Incluso es posible que, a más de uno al que le hayan visto en una sala de billar, le billarhayan dicho eso de “deberías estar haciendo deporte, en lugar de jugar a eso”.

  Sin embargo, debemos saber que el billar está considerado como deporte por el COI; lo que ocurre es que no es “deporte olímpico”, y por eso no tenemos visualizada su condición deportiva. Tiene una posición semejante al ajedrez, también reconocido como deporte por el COI pero no olímpico, y la verdad es que es difícil explicar qué criterios se usan para hacer estas clasificaciones. El problema es más evidente cuando ciertos deportes tienen parecido entre sí: el Croquet, que se cita como predecesor o cuando menos semejante al billar, fue olímpico en 1900 aunque dejó de serlo; el Curling –que también premia la habilidad de desplazar objetos sobre una superficie- es olímpico desde los Juegos de Nagano de 1998. Las entidades interesadas vienen solicitando su entrada en la lista de olímpicos, especialmente desde que en 1992 se fusionaran en una (la WCBS) las federaciones de snooker, pool y billar de carambolas. Como pronto, habremos de esperar a los Juegos de 2028.

  KentfieldLo que sí parece cierto es que el billar empezó como mero divertimento. Sobre su origen hay dos versiones que atribuyen respectivamente su invención a dos personajes diferentes: Bill Yar y el cortesano Henry Devigne. Del primero apenas se dice nada más y su formulación parece más bien una broma fonética. El segundo aparece citado en un libro de 1571, escrito por John Harwood Hill (1809-1886) y titulado Crónica de las Edades Cristianas. Hill fue religioso y también bibliotecario de Lord Cardigan (el mismo que comandó la famosa carga de la Brigada Ligera en la guerra de Crimea, en 1854), por lo que le suponemos bien informado y será la suya la versión que prefiramos.

  El billar fue una invención cortesana que, prescindiendo de otros antecedentes, imitaba sobre un tablero el mecanismo del croquet, consistente en hacer impulsar unas bolas con unos palos y hacerlas pasar por unos agujeros. El billar asumió inicialmente el mismo carácter cortesano. Por eso no nos extraña la figura del citado como primer promotor de un Campeonato de Billar, John Carr, el cual había trabajado como empleado en unos salones de billar en el entorno del Grand Pump Room Hotel, en Bath. Allí observaba a los clientes adinerados jugar al billar, y lo practicaba habitualmente con su jefe llamado Bartley. De éste se dice que inventó la cobertura del taco con cuero o piel para permitir lograr efectos en la bola (no pensemos que el billar siempre fue igual: al principio no había bandas laterales, o éstas eran más rígidas; las bolas fueron de marfil hasta la aparición de las de pasta, los agujeros laterales, etc.)

  Carr era un joven inquieto y tuvo ocasión de viajar –por ejemplo, por España, en donde dijo que había incluso más afición al billar que enbillar Inglaterra y cuyas reglas eran semejantes salvo en cinco piececitas que se colocaban en el centro de la mesa-. A su regreso había perfeccionado su técnica hasta el punto de atreverse a organizar competiciones con apuestas. Se cuenta que el 17 de Febrero de 1825 derrotó en una partida memorable celebrada en el Tour Nations Hotel a otro gran jugador, llamado Flanagan y apodado The Cork Marker. Esta notoriedad le incitó a promover otro encuentro en el mismo 1825, esta vez de forma más organizada, contra otro gran jugador llamado Edwin Jonathan Ketfield. Como Carr falleció durante el reto, Ketfield se hizo con lo que se considera por muchos el Primer Campeonato de Billar. Kentfield mantuvo el título hasta 1849, -dicen que porque no se celebraron más encuentros- año en que lo perdió frente a John Roberts. Ahí se inició una serie que ha continuado hasta hoy.

  BillarAllá por 1875, se inventaba otro juego que no tardaría en hacerse popular: el snooker, cuya mesa es más grande (3.6 x 1.8 m), usa más bolas y de más colores. Ocurrió en los tiempos del Imperio Británico, en la India, cuando los oficiales de la guarnición de Ootacamund (Montes Nilgiri) jugaban en el Ooty Club. Dicen que fue ideado por Sir Neville Chamberlain cuando en su juventud sirvió en el 11 Regimiento Devonshire en Janbalpur (mucho más tarde llegó a ser plenipotenciario de Su Majestad Británica, siendo quien suscribiera en 1938 el Pacto de Munich con Alemania, en evitación –efímera- del conflicto mundial). El relato de Chamberlain fue confirmada por el autor Compton Mackenzie en El Jugador de Billar, de 1939. En cuanto al nombre, Snooker, era el apodo de los cadetes de primer año, y se adoptó cuando en una partida se dijo que, a pesar de tratarse de oficiales, en este nuevo juego todos eran novatos (cadetes). No sabemos si veremos pronto a estos juegos o deportes entre los Olímpicos, pero como fuente de anécdotas son inagotables.

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