El Scalextric

  scalextric El Scalextric es uno de esos típicos juegos que se compran a los hijos para que jueguen los padres.

   La explicación está en tres factores: el primero consiste en que se trata de un juguete de mucha solera y que marcó una época para muchos niños que hoy ya son padres de familia. El segundo factor deriva de que por la complejidad, coste o necesidad de espacio que exigía el Scalextric, muchos de aquellos niños no pudieron tener uno propio y tuvieron que limitarse a jugar en casa de amigos o en locales de recreo donde existiera alguno instalado, por lo cual el Scalextric quedó como una asignatura pendiente. El tercer factor, relacionado con el anterior, es la cautela especial que tienen siempre los padres cuando regalan a sus hijos juguetes con alguna pieza eléctrica, de elementos móviles y con complementos delicados como éste; ello provoca a veces escenas muy cómicas, viendo al padre enseñando al hijo cómo funciona el juego pero sin resignarse nunca a soltar los mandos.

   El Scalextric nació en 1957. Fue inventado por Fred fred francis2Francis, quien lo presentó en ese año en una feria del juguete que se celebraba en la localidad de Harrogate. Francis lo bautizó de esta forma por derivación de las palabras “Scalex” (juego a escala variable) y “electric” (por la tracción eléctrica que impulsaba los vehículos, como mejora frente al mecanismo de cuerda que venía ya fabricando desde 1952 la empresa de Fred llamada Minimodels Ltd.). Al principio las escalas de los coches eran variables, antes de optarse por priorizar la 1/32 (aprox.).

   Paradójicamente, el éxito deslumbrante de la muestra impidió a su creadora atender la avalancha de demanda que sobrevino: Minimodels, que trabajaba artesanalmente los coches de metal, tuvo que vender la compañía a Lines Bros Ltd en 1958, una de cuyas filiales empezó a fabricar los coches en plástico. Ya para España, en 1962 se llegó a un acuerdo con la española Exin para la comercialización en este país; ello coincidió con el comienzo de una era dorada de los productos Exin a la que pertenecieron otros iconos de aquél tiempo como fueron el “Cinexin” o el “Exin-Castillos”.

   En los años posteriores, el producto y sus licencias sufrieron diversos avatares que afectaron en mayor o menor medida a su presencia en el mercado. Pero lo cierto es que el Scalextric sigue vivo y parece que por largo tiempo; su presencia en los comercios se simultanea con los circuitos de coleccionismo y los foros de aficionados en internet, todo lo cual nos permite decir que estamos ante un juguete que actualiza su propia leyenda.

   Parte de esa vigencia deriva de una inteligente adaptación a los tiempos. Sin abandonar la línea clásica se han venido introduciendo en los coches novedades cochestales como la dirección de Fórmula 1, detalles en el chasis, basculación, alta intensidad en las luces, o la tracción total 4×4 por citar algunas. En la forma de jugar también se fueron agregando nuevos recursos como el adelantamiento, los boxes o el cambio de carril. Entre los accesorios también se han ido dando adaptaciones como son el control de tiempos y el cuentakilómetros electrónicos, semáforos o el cuentavueltas. Hasta las pistas se han enriquecido con complementos tales como puentes, cambios de rasante, chicanes, peraltes regulables… Existen actualmente, incluso, versiones digitales del juego.

   En esa medida, el Scalextric ha demostrado una capacidad de renovación dentro de su esencia que ha corrido paralela a los propios avances del mundo real del que es reflejo: el de las carreras de coches de máxima competición y velocidad (esencialmente la Fórmula 1). Quizá esta remisión continua a una realidad también apasionante y de permanente repercusión mediática constituya una ayuda impagable para la promoción del Scalextric y explique su vigencia como un clásico.

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