¡Gracias, Miliki!

   mlikiEl mejor juguete es el corazón. Cuando un ser humano dedica toda su vida a alegrar el corazón de otros, y les enseña a reír y cantar, sólo cabe decir “gracias por siempre”.

   Miliki ha hecho eso durante cuarenta años de la historia de España, y de otros muchos países. Desde que en 1973 apareciera en la Televisión Española del blanco y negro y hasta ayer mismo, Miliki convirtió la palabra “payaso” en un concepto admirable y se quedó en nuestras vidas como parte del paisaje. Tanto que ahora, al alejarse, nos asombra comprobar la dimensión del espacio que ocupaba y que él nunca reclamó como propio. Y es que, como decía esa canción tantas veces oída y cuya letra parecía irrelevante, a él y a sus hermanos les bastaba para ser felices el “conseguir a un niño ver reír”. Ahí es nada.

   Algo tiene un payaso cuando sigue gustando a niños y más niños aunque pasen los años. El secreto de ese aprecio suele ser la bondad, y eso es lo que transmitía Miliki además de su humor. Los Payasos de la Tele (Gaby, Fofó, Miliki, y en su momento Fofito y Milikito) han dejado un ejemplo muy difícil de seguir consistente en entretener con un humor sencillo –que es quizá el más complicado-. Lenguaje limpio, intenciones blancas y pureza de mensajes hacían que sus travesuras nunca pasaran más allá de la ingenuidad infantil ni inspiraran otra cosa que una sonrisa abierta.

   Se escribe mucho en estos días sobre Miliki y su familia. Todo es merecido, y mucho más. Frente a tantos iconos efímeros, personajes de temporada y buscadores de audiencia a cualquier precio, la familia Aragón al completo merece una página de oro en nuestra crónica nacional. Sin duda, para muchísimos españoles han sido más importantes que cualquier otro artista, político, deportista o científico. El arte de dar felicidad se compone de un don y también de un trabajo diario de perfección y entrega; cuando esto se busca como vocación merece todo nuestro respeto, pues posiblemente no haya profesión más digna cuando se ejerce noblemente.

   Los Payasos de la Tele trataban a los niños “de Usted”, como también se hacía en los colegios antesmil de que los maestros pidieran a los niños que les hablaran de tú y les llamaran profesores o enseñantes. Uno tras otro se han ido despidiendo pero sin irse del todo, porque es todo un mundo el que los lleva consigo, a sus canciones y a sus frases: ¿Cómo están Ustedes? Que alegraba siempre el corazón, Lleno de alegría y de color, Hola don Pepito, Vamos de paseo, Susanita… Impagables. Gracias, Miliki, y dale un abrazo a Gaby y a Fofó.

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