Al cine con ZIPI y ZAPE

zipiRecomendamos la película recién estrenada Zipi y Zape, y el club de la canica. La cinta, de hora y media de duración, resulta fácil de ver y entretiene; muy apropiada para verla en familia.

  Su director, Oskar Santos (Bilbao, 1972, de la estela de Amenábar) había manifestado en alguna entrevista el riesgo que asumía con esta obra. Su opción ha sido salirse del retrato costumbrista (estilo Cuéntame) y del gag ruidoso (estilo Mortadelo y Filemón) o hasta onírico (El milagro de P. Tinto). Ha conformado una historia de aventura y misterio protagonizada por una pandilla de niños bastante inocentones, ubicados en un colegio de verano muy riguroso donde se prohíbe jugar. No hay concesiones a la vulgaridad, lo que es muy de agradecer. El casting de niños es muy acertado, y los protagonistas (Raul Rivas y Daniel Cerezo) son creíbles; los adultos cumplen su función (el “malo Falconetti” es zipi y zapeJavier Gutiérrez –de Aguila Roja– al que han acoplado un papel de “Goebbels de terciopelo”). Se agradece también el que la obra siga un canon de cine clásico renunciando a ser una sucesión de efectos especiales o de estampas de videojuego. Bien la banda sonora.

  Lo que no deben esperar los padres acompañantes es encontrarse a Don Pantuflo ni a Doña Jaimita, ni a Don Minervo, Sapientín Empollínez o tantos otros de las tiras de Escobar. De hecho, si en lugar de llamarse Zipi y Zape tuvieran otro nombre los protagonistas, apenas se notaría pues la trama no es ni una copia ni una réplica de los tebeos de antaño.

  escobarEn cualquier caso, la película -fiel o no a la viñeta- nos obliga a repasar la historia de esta divertida pareja de gemelos y de su creador Escobar.

  Zipi y Zape nacieron en 1948, y pertenecen a una de las épocas doradas del cómic español, concretamente en el ámbito de la publicación Pulgarcito. Su autor, José Escobar, había nacido en Barcelona en 1908; antes de ser dibujante tuvo otros empleos, entre ellos el de funcionario de Correos (1925), aunque su ilusión era inventar historias.

  Como creador de viñetas empezó participando en un concurso en la revista Virolet. En los años veinte realiza sus primeras historietas en la revista Sigronet, y en la década siguiente participa en firmas como Papitu, o TBO. En Bruguera apareció por primera vez en el nº 58, y a partir de ahí formará elenco con otros genios como Conti, Cifre, Giner y Peñarroya. Sus historietas eran en principio cortas, aunque al poco pasaron a las revistas especiales y ya en los 70 incluyeron formatos de 44 páginas y volúmenes propios pulgarcitocomo en Super Olé o en Magos del Humor. A sus personajes iniciales como Zipi y Zape o Carpanta, se fueron uniendo otros como Petra, criada para todo (1954).

  En los años ochenta Escobar dejó Bruguera por la crisis de la entidad y con ello perdió el derecho a utilizar sus personajes. No obstante, cuando Ediciones-B retomó la actividad de Bruguera, pudo volver Escobar y allí continuaría hasta su fallecimiento en 1994. Zipi y Zape siguieron con Juan Carlos Ramis (dibujante) y Joaquín Cera (dibujante), pero sin el éxito de antes.

  Lo que sí parece es que Zipi y Zape se resisten a ser parte del pasado, y aspiran a un puesto entre los más jóvenes. Tienen materia prima para conseguirlo, a poco que no malogren su gancho. Ya tuvieron otra película en 1981 (Las aventuras de Zipi y Zape) dirigida Enrique Guevara, y en la que aparecía el histriónico Joan Monleón como Don Pantuflo. En 2005 tuvieron otra versión en DVD llamada Las monstruosas aventuras de Zape y Zape. Hoy tenemos una nueva entrega que se sale de la línea marcada. Ello facilitará segundas y terceras partes, que esperamos ver algún día.

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