¿Qué pasa con las Espinacas de Popeye?

popeyeTantos años comiendo espinacas porque las comía Popeye, y ahora resulta que no era para tanto. ¿O sí?

  Al comentar en otra entrada la próxima película sobre Popeye en 3-D prevista para 2015, nos hemos encontrado con un debate inesperado: el de las famosas espinacas. Todos recordamos cómo, en los dibujos animados del célebre marino, éste salía de todos los apuros engullendo una lata de espinacas que le otorgaban una fuerza extraordinaria. ¿De dónde provenía esta idea?

  Son varias las fuentes donde he encontrado algo sobre esto y cada una profundiza sobre las anteriores; así que intentaremos ordenarlas.

  Popeye vio la luz el 17 de Enero de 1929, en la tira cómica Timble Theater, del dibujante Elzie Crisler Segar, en el periódico The New York Evening Journal. La tira llevaba diez años de existencia pues había nacido en 1919, centrada en el verdadero personaje original: Olivia. Pues bien, el Popeye de las tiras cómicas no tuvo nada que ver con las espinacas. Se dice, incluso, que le desagradaban, como parece sugerir la película posterior (1980) de Robert Alman y protagonizada por Robin Williams.

  Fue al saltar Popeye a los cortometrajes (a partir de 1933 con los Estudios Fleischer y de 1942 con Paramount) cuando aparece el famoso vegetal, entre otros pequeños cambios deGreek M imagen. En el corto Greek Mirthology de 1954 se nos muestra el origen de este asunto, como una especie de “precuela” en la que el antepasado de Brutus arroja a Hércules –supuesto antepasado de Popeye- a un campo de espinacas, quien al probarlas descubre su prodigioso efecto. Muchos de los elementos de los cortometrajes, incluido el gag de las espinacas, pasaron a la televisión a partir de 1960, año en que King Features Syndicate decidió crear episodios para la pequeña pantalla. Hasta 1962 se realizaron unos 220 capítulos, que son los que principalmente se difundieron por numerosos países, extendiendo el mito de Popeye y sus espinacas. En los ochenta, Hanna-Barbera produjo nuevas entregas donde al hijo de Popeye (Cocoliso) le desagradaban las espinacas, contrastando con su padre.

  La pregunta es: ¿Por qué se introdujo este elemento? Hemos encontrado varias versiones. Algunas afirman que, a raíz de la crisis del 29 y de sus secuelas en la alimentación de los niños, hubo una campaña para aumentar el nivel de hierro y vitaminas y que las espinacas eran especialmente aconsejables. Esta misma idea se propagó durante la II Guerra Mundial. Se decía que el dato provenía de un informe de 1870 del científico alemán E. von Wolf. Lo cierto es que la relación Popeye-espinacas hizo ricos a unos cuantos: la ciudad de Crystal CityCrystal City (Tejas), productora de espinacas, se benefició tanto que erigió una estatua a Popeye; otro tanto hizo la empresa Allen Canning, de Alma (Arkansas).

  Sin embargo, pronto empezó a verse que los niños que comían muchas espinacas no se fortalecían sino que incluso presentaban carencias inexplicables. Años más tarde pareció aclararse todo, cuando se afirmó que la cantidad real de hierro en el vegetal era diez veces menor que la supuesta pues había existido un error material al transcribir el informe de Wolf: se había movido una coma y en lugar de decirse “4,00 miligramos de hierro por cada 100 gramos de producto”, se habría escrito 40,0 miligramos.

  Hasta ahí parecía todo aclarado; demasiado tarde para el público pero a tiempo para las madres. Sin embargo, ahí no acaba la cosa, pues otros afirman que también es una invención lo del error de la coma. Nos dicen que el Doctor Mike Sutton publicó en el British Medical Journal un informe donde, tras analizar los informes de los años veinte y todas las tiras de Popeye no había encontrado el famoso error de transcripción, y que la primera tira donde se alaban las espinacas es de 3 de Julio de 1932 y alude a la vitamina A pero nunca al hierro.

  Según leemos, y recomendando en todo caso consultar con un dietista profesional, las Vit Aespinacas no tendrían realmente vitamina A sino provitamina A, que ayuda a la asimilación de aquélla. Tienen vitaminas C y E, y aportan nutrientes; son anticancerígenas, cardiosaludables y antianémicas. También contienen hierro, importante para formar proteínas y transportar el oxígeno, aunque no más que otras verduras o legumbres como puedan ser las lentejas o el repollo. Y tan importante como el hierro de las espinacas sería la vitamina C que ayuda a su absorción, por lo que se recomienda combinarlas con zumos –de naranja, por ejemplo-.

  Como vemos, lo mejor es preguntarle a un profesional sobre las espinacas y, si tenemos tiempo, repasar todas las aventuras de Popeye por si se nos ha escapado algún detalle.

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