El juguete de madera

  juego maderaAntiguamente, la mayoría de los juguetes eran de madera o de tela. Se trataba de materiales muy accesibles, baratos y fácilmente tratables. Otros soportes como el metal, el marfil o las piedras preciosas podían considerarse materiales de lujo, al alcance de muy pocos.

  En el siglo XX se produjo una revolución en la industria juguetera con la introducción del plástico, la electrónica y la cibernética. Los juguetes de materiales antiguos parecieron condenados a ser piezas de museo.

  Sin embargo, en los últimos años se viene experimentando un cierto movimiento pendular que recupera el gusto por lo tradicional, no sólo en el juguete sino también en otros productos de ocio como la moda o el turismo. Esta corriente no es ajena a otras como el ecologismo (que promociona los productos naturales y reciclables), la economía sostenible (que recupera modos de producción asequibles a todas las capas sociales y aplaude el “hecho a mano”) y la medicina preventiva (que considera que los materiales tradicionales refuerzan la salud).

  Llegamos así al momento actual en el cual, si bien no cabe decir que los materiales naturales hayan recuperado su papel de antaño, sí es posible hablar de una cierta recuperación, afianzando un segmento que crece con firmeza.

  Ahora bien, el que se recupere cierto factor “tradicional” con el juguete de madera no significa que éste no quede sometido al mismo control de calidad y seguridad que el resto de juguetes. Existe una regulación internacional que vela por la seguridad de los productos hechos con madera. Fabricantes de cunas, de muebles y de muchos otros sectores -incluyendo el del juguete- deben cumplir con unos requisitos que tienen en cuenta que la madera es un producto perecedero de procedencia natural diversa, que suele ser tratado y recubierto de pinturas o barnices, y que en el caso de los niños puede ser llevado a la boca por éstos de manera espontánea por lo que hay que cuidar ciertos aspectos.

  En Europa existe la norma EN-71 sobre juguetes de madera. El organismo regulador es la Comisión Europea a través del CEN (Comité Europeo de Normalización), en el que participan las entidades nacionales como la española AENOR. Las normas se elaboran partiendo de las experiencias de laboratorios de garantía, tales como el SGS (fundado en Suiza en 1878), o su paralelo SGS-CSTC instalado en China en 1991 y dotado actualmente de más de 40 laboratorios.

  La norma EN-71 se ocupa de diversos aspectos; así el apartado 11 sobre compuestos orgánicos integrantes, o el 3 sobre seguridad. Estos controles demuestran una especial sensibilidadmadera juguete tanto hacia los menores como hacia el medio ambiente, y esto se aprecia no sólo en los gustos del consumidor privado sino también en las instalaciones públicas; así no es extraño que, por ejemplo, algunos ayuntamientos que pretenden establecer un parque público de juegos de madera exijan documentos tales como un certificado de procedencia de las maderas para impedir que procedan de talas incontroladas o de espacios tropicales protegidos, o certificados sobre el tratamiento de la madera para evitar que incorpore metales pesados, etc. En definitiva, parece que tanto fabricantes como consumidores han encontrado en el juguete de madera la forma de combinar tradición y modernidad tomando lo mejor de cada una.

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