2 de Abril, Día internacional del libro infantil.

dia libro infantil   Es posible que en estos días hayamos apreciado alguna actividad especial en las librerías para niños. Ello se debe a que el día 2 de Abril está designado como Día Internacional del Libro Infantil. Es así desde 1967. La idea surgió de una manera privada, a través de múltiples personas y entidades vinculadas al mundo del libro y de la infancia: autores, ilustradores, editores, libreros, bibliotecarios, pedagogos… todos ellos sentían la necesidad de llamar la atención sobre la importancia de la lectura en la edad más temprana.

   Lo que empezó como un movimiento particular se articuló en la IBBY (International Board on Books for Young People, -Oganización Internacional del Libro Juvenil), fundada en Zurich en 1953 y actualmente con sede en Basilea. Se compone de miembros de más de sesenta países que forman secciones dentro de la organización. Ésta se dirige por un comité y un presidente elegidos por dos años y cuyos cargos son honoríficos. Desde el punto de vista institucional ha sido avalada por la Unesco y Unicef, por lo que su trabajo puede considerarse de plena garantía.

   La labor de la IBBY es tanto continuada como ocasional. Continuada es su labor de estudio, fomento, documentación, etc., de cuestiones relacionadas con la literatura infantil, el facilitar la lectura a los sectores menos favorecidos, propiciar las relaciones intelectuales entre diversos sectores y países… Ocasional es, por ejemplo, la celebración anual del Día 2 de Abril –como hemos dicho, desde 1967-, en el cual cada año se encomienda a un país miembro la preparación de un cartel especial y un poema (este año ha correspondido a la escritora Pat Mora), y se realizan de forma general actividades en pro de la lectura.

   La elección de tal fecha no es casual. El 2 de Abril fue el día en que nació Hans Christian Andersen, uno de los más entrañables escritores de cuentos. Andersen nació en 1805 en Odense (Dinamarca), de familia Andersenmuy humilde. Es curioso que, con apenas tres años, fuera ya un niño muy despierto pues él mismo nos cuenta en sus memorias que con esa edad recordaba el paso de las tropas españolas (como aliadas) por Dinamarca en una expedición de 1808, y concretamente el haber estado en brazos de un soldado español muy bigotudo y divertido. Aunque sus padres no pudieron darle una educación formal, sí se preocuparon de fomentar en el niño una fantasía y creatividad notables; su padre le contaba multitud de historias, y le regaló una cajita al nacer para que fuera guardando cosas, lo que sembró en Hans Christian el afán de recoger leyendas y emociones populares. Nunca perdió ese contacto con la parte más sencilla del espíritu popular.

   Andersen es un personaje perfecto para inspirar un día dedicado al libro infantil. Los niños siempre lo adoraron (como autor y sobre todo como contador de cuentos) y él adoró a los niños; de hecho siempre se sintió como un niño que no se hacía mayor. La visión que dota a sus cuentos suele estar tomada desde la perspectiva del más pequeño, en lugar de los textos de otros autores que se centran más en la moraleja, o en el lucimiento literario del adulto. Si citamos cuentos de Andersen como “El patito feo”, “la vendedora de fósforos”, o “El traje nuevo del Emperador”, entenderemos perfectamente esta idea: puso el sentimiento infantil ante todo, no le importaba la lección moral sino la felicidad y la dignidad del niño como tal. Un mensaje de ese tipo nos parece hoy muy coherente, pero en su momento resultaba hasta novedoso.

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