El Día Mundial de la Infancia y el Derecho al Juego.

Algunos lectores de periódico se habrán encontrado esta mañana de 20 de Noviembre con algo diferente. Concretamente en el Diario El Mundo se pueden observar cambios en la portada y en algunos apartados diseñados directamente por niños. No es el único periódico que ha prestado su rotativo para reivindicar las jornadas de la Infancia, y así cabe citar al periódico Ara, el cual también en el pasado 2013 utilizó este gesto.

  El motivo de tales cambios es el Día Mundial de la Infancia (o Día Universal del Niño), cuya celebración tiene lugar el 20 de Noviembre, en recordatorio de que en tal fecha de 1989 se aprobó por la Asamblea General de Naciones Unidas –ONU- el Convenio de Derechos del Niño (entrada en vigor el 2 de septiembre del año siguiente). Así pues, en este año se cumplen los 25 de su aprobación.

  dia infanciaEs importante destacar el concepto de “Convenio”, pues con tal palabra se designa un verdadero acuerdo que alcanza el carácter de tratado, dotado de un carácter vinculante especialmente reforzado entre los miembros de la Organización. Con anterioridad a este Convenio –en 1959- se había firmado una Declaración sobre los Derechos del Niño con 10 artículos básicos, si bien como mera Declaración tenía una eficacia casi simbólica. El Convenio implica mayor compromiso y obedece a una iniciativa presentada en 1978 por Polonia, la cual obtuvo gran aceptación habiendo sido ratificada por un número abrumador de países –se citan 194-, con alguna excepción tan llamativa como los Estados Unidos o Somalia. (Hace cinco años, con motivo del 20 aniversario del Convenio, ya se alzaban voces criticando esta falta de ratificación por la considerada primera potencia mundial; en realidad el texto sí había sido firmado por los representantes estadounidenses en 1995, pero faltaba su ratificación por el Senado, donde se ralentizó con debates tales como el régimen penal aplicable a los menores de 18 años, sin que el período de Obama –que sepamos- haya desbloqueado la situación).

  El Convenio se compone de 54 artículos cuya observancia queda bajo la supervisión de un Comité de los Derechos del Niño. Su contenido ha sido complementado con otros tresniños protocolos posteriores sobre aspectos concretos de la protección del menor. Eso sí, el Convenio deja fuera diversas cuestiones habitualmente polémicas pues en su artículo 1 considera “niño” al ser humano “desde su nacimiento hasta los 18 años de edad, salvo que haya alcanzado antes la mayoría de edad”, eludiendo así las divergencias entre las legislaciones nacionales en aspectos como la investigación con células madre, los no nacidos, etc.

  Recomendamos la lectura del Convenio (aportamos más abajo su referencia) pues abarca multitud de disposiciones de grandísimo calado social, que son jurídicamente exigibles y aplicables no sólo a los niños sino a los Estados, padres, tutores y educadores. Algunos otros artículos parecen de importancia menor, pero resultan curiosos pues no son frecuentes en los ordenamientos jurídicos. Entre estos últimos se encuentra el artículo 31, por el cual “El niño tiene derecho al esparcimiento, al juego y a participar en las actividades artísticas y culturales”.

  derechosMás interesante aún es conocer el desarrollo que de este derecho ha elaborado el propio Comité de los Derechos del Niño en la Observación general Nº 17 (2013), cuya referencia-web también adjuntamos, y en la que se asientan como reconocidas muchas ideas sobre el juego de los niños. Se reconoce el carácter fundamental del juego infantil para otorgar calidad a la niñez, favorecer la creatividad, motivación, desarrollo de aptitudes físicas, sociales, cognitivas y emocionales, adquirir energía y motivación, facilitar la participación en la vida cotidiana, desarrollar el cerebro (especialmente en la primera infancia), ejercitar al menor en la resolución de conflictos y adopción de decisiones, experimentar y comprender su medio asimilando su posición en el mundo, fomentar la relación con los adultos y con los demás niños… Se otorga también un papel fundamental a los espacios –tanto físicos como temporales- de recreo, concedidos al niño como algo imprescindible para que en ellos pueda emplearse con libertad y espontaneidad sin la presión del aprendizaje o la obligación, y se atribuye a esa parcela una función decisiva para la correcta formación del niño. Aborda muchas otras cuestiones, todas dignas de reflexión y cuya lectura recomendamos.

http://www.unicef.es/infancia/derechos-del-nino/convencion-derechos-nino
http://www2.ohchr.org/English/bodies/crc/docs/CRC.C.GC.17_sp.pdf

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (3 votos, media: 4,67 sobre 5)
Loading...